Exhibitions

Estilo Indirecto

Itinerant Exhibition
Fundació Foto Colectania, Barcelona, SP – November 11, 2011 – January 28, 2012
Bòlit Centre d’Art Contemporani, Girona, SP – February 10 – April 29, 2012

El estilo indirecto  es aquella modalidad narrativa en la que el narrador se apropia de la voz de los personajes, para editarla de manera subordinada a su propia posición. Con esta suerte de gesto, la cultura contemporánea intenta paliar una deficiencia muy concreta: la urgencia de futuros.

En efecto, mediante un estilo indirecto, distintos episodios pasados, cargados todavía de esperanza y posibilidades para proyectarlos hacia el mañana, son revisados y reformateados al modo de rememoraciones capaces de asaltar el presente, sacudir la linealidad de la historia y abrir ensoñaciones futuras.

El medio fotográfico, mediante la utilización del collage que recompone retazos de materiales, de narraciones y de geografías, se ha convertido en un eficaz instrumento para ensayar esta impaciente (re)construcción política de nuevos horizontes. La exposición Estilo indirecto reúne distintos trabajos resueltos en esta tensión entre la memoria y la predicción.

Artists: Jordi Colomer, Adrià Julià, David Maljkovic, Chris Mottalini, Javier Peñafiel, Peter Piller, Thomas Steinert, Eve Sussman / Rufus Corporation
Commissioner: Martí Perán
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ESTO NO ES UN MUSEO.
Artefactos móviles al acecho

Itinerant Exhibition
AcVic, Centre d’Arts Contemporánies, Barcelona, SP – October 15, 2011 – February 5, 2012 / Slovene Ethnographic Museum, Ljubljana, SI – May 14 – June 16, 2012 / Corcoran Gallery of Art, Washington DC, US – January 9 – 30, 2013 / Centro Cultural de España, México City, MX – February 2013

En el archivo “Esto no es un museo. Artefactos móviles al acecho”, aún sin proceder de una investigación exhaustiva, se da cuenta de más de medio centenar de proyectos e iniciativas ideadas como instrumentos alternativos a la institución artística convencional. La cantidad es elocuente por sí misma. Parece que el museo tradicional, en efecto, padece una suerte de creciente acecho desde un enorme panel de réplicas que, mediante las actuaciones que propician, estarían acelerando la refundación de los roles y funciones tradicionales que ejercía la vieja institución en el interior de una esfera pública homogénea. Frente al estricto horizonte de articular un gusto y una sensibilidad específica acorde a un modelo de subjetividad burguesa, los nuevos artefactos paramuseísticos despliegan un abanico de situaciones heterogéneas.



Entre los distintos perfiles y menesteres que estos artefactos ponen en juego, podríamos al menos distinguir hasta cinco tipos. En primer lugar, los hay que se conforman con operar al modo de contenedores móviles y multifuncionales para albergar la potencia de una creatividad nómada y sus respuestas a las necesidades locales (01: Galería Callejera; 02: Motocarro; 05: CPAC.Centro Portátil de Arte Contemporáneo; 23: Fiteiro Cultural; 30: Museo Ambulante; 32: Centro Cultural Nomade; 40: Kunst Station Triemli); otros artefactos se conciben como espacios relacionales y de intercambio de bienes, de saberes o de habilidades (03: Museo de la Calle; 13: Mobile Sealth Unit; 28: Wikitankers; 31: Temescal Seed Swap; 34: Sereneta en las ruinas; 39: L’Arxivador); un tercer grupo es aquel que prioriza su función formativa convirtiendo el artefacto en un dispositivo educativo y de servicios (08: Burn Station; 15: S.P.O.T (Servicio Público de Optimización de Trastos); 25: Biblioteca de Nezahualcoyótl; 29: Open-roulotte radio; 33: Escuela Panamericana del Desasosiego); en otras ocasiones, el aparato móvil se convierte específicamente en una herramienta de investigación (17: Camping, caravanning, arquitecturing; 20: Rally Conurbano; 38: S.E.F.T.-1. Sonda de exploración ferroviaria tripulada; 51: We riders); y, por último, también hay artefactos que aspiran, de forma prioritaria, a vehicular voces de disidencia social y política (06: Museo de la Defensa de Madrid; 24: La Maquila Región; 27: Imprenta Móvil).



El espectro y el volumen de casos consignados parece pues que legitima la necesidad de prestar atención al fenómeno y analizarlo con el objetivo de reconocer su efectiva dimensión instituyente frente al museo tradicional. Esta es la perspectiva con la que hemos planteado el conjunto del proyecto, sin menoscabo de que, en el análisis de estos artefactos, emerjan por igual sus felices aportes y sus paradojas estructurales.

Artists: Colectivo Makea, Miquel Ollé, Sofia Mataix, A77, Adriana García Galán, Amor Muñoz, Ana Dumas, Anna Recasens, Antimuseo, Cinéma Numérique Ambulant (CNA) – CLUI, Colectivo Cambalache, Colectivo Descarrilados, Colectivo Kabaret Machine, Cristian Añó y David Armengol, Diego Pérez, Domènec, Fabiana de Barros, Fanzinoteca Ambulant, Felix Mathias Ott, Floating Lab Collective, Iñaqui Larrimbe, Ivan Puig i Andrés Padilla, Josep M. Martin – La Fundició, Lluc Mayol, Matias Rossi y Ricardo Duque, Makea Tu Vida – Marksearch, Miquel Ollé y Sofia Mataix, Núria Güell , Nuria Montiel, Pablo Helguera, Pablo Rojas Schwartz , Pau Faus, Platoniq, Public Works, Raimond Chaves, Rallyconurbano, Raumlabor, Sabrina Artel – Soundlab, Straddle3 y Todo por la Praxis, Theo Craveiro, Toni Tomàs y Carles Porta, Virginia de Medeiros, Vitor Cesar
Commissioner: Martí Perán
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After Architecture

Arts Santa Mónica, Barcelona, SP
June 20 – September 6, 2009

Ha sido reconocido en numerosas ocasiones: la modernidad se configuró como una cultura de la promesa. Sus nociones de valor se instalaron en un futuro más o menos lejano como estrategia para concederles el suficiente crédito histórico y, por extensión, para animar al sujeto moderno a aceptar la condición de sufridor paciente. La felicidad estaría pues a nuestro alcance en un mañana temprano si nos aplicamos con obediencia frente a las consignas establecidas. El relato moderno se organizaba así en el interior de un tiempo abstracto, diferido y planeado. El urbanismo y la arquitectura modernos fueron los instrumentos que capitanearon esa planificación de la historia en términos espaciales, mediante el trazado de las ciudades y de los edificios que habrían de abrigar a la vida desde la lógica del bienestar. La arquitectura moderna se identificó así con un claro cumplido: levantar un espacio construido para que el tiempo progresara sin aspavientos hacia el futuro. En cualquier caso, un espacio gobernado – la imposición de una dirección única que atraviesa a la idea misma de progreso – para una vida diseñada de antemano.



Frente a esa planificación inscrita en la lógica progresiva de un tiempo lineal y sin conflictos, asistimos ahora a la revancha protagonizada por el tiempo real. Acorde con las leyes entrópicas por las cuales, a una estructura de notable complejidad cultural le corresponde una multiplicación de sus propios procesos de degradación y desintegración, el proyecto moderno ha declinado en un sinfín de secuelas producidas por su misma (di)solución. A la arquitectura como planificación espacial de una Gran Ilusión hegemónica, la han sucedido infinitos movimientos entrópicos que disuelven sus planes, parasitan su cuerpo, revierten sus intenciones y reciclan sus restos. Cada una de estas dinámicas no es más que la consecuencia de la inyección de tiempo real sobre el contenedor arquitectónico, incapaz de contener la pluralidad de necesidades y posibilidades que la vida real despliega bajo su abrigo. La arquitectura moderna, de algún modo, pretendía suspender el tiempo y ofrecer el trampolín desde donde soñar el futuro; pero no hay tiempo suspendido sino solo tiempo consumado y ello acarrea la proliferación de experiencias, a veces aliadas con la doctrina, pero otras muchas indisciplinadas e imprevisibles.

La arquitectura moderna se levantó como un cuerpo gigante e impoluto desde donde vociferar un Gran Plan de futuro; pero esas bondadosas intenciones se han revelado muy vulnerables al después inmediato a su misma aparición y sus primeros roces con la vida real. Esta es la inflexión precisa en la que queremos situar nuestra reflexión; en el pequeño desliz que separa a la arquitectura en tanto que planificación premeditada desde un único propósito y lo que acontece en el después de la arquitectura una vez ingresa en la pluralidad de los tiempos reales: After architecture. Para desarrollar este titular proponemos distinguir hasta cuatro posibles tipologías del después: Dorso, Interior, Alrededor y Demolición. La noción de tipología no es arbitraria. No se trata solo de utilizar un concepto común en la terminología arquitectónica, sino de redoblar la paradoja al temporalizar – el después que diversifica – la idea de tipología que, en primera instancia, designa tipos y soluciones que se pretendían estables y categóricos. Las tipologías del después, de este modo, vendrían a componer una suerte de heterotopía de la arquitectura, allí donde siempre sería otra de sí misma y más allá de sus estáticas determinaciones.

Artists: Terence Gower, Pia Rönicke, Xavier Arenós, Vangelis Vlahos, Laurent Malone/Dennis Adams, Gregor Graf, Mounir Fatmi, Heidrun Holzfeind, Xavier Monteys, Didier Bay, Jordi Colomer, Tim Etchells, Alexander Apóstol, Jan Tichy, Clay Ketter, Chris Mottalini i Lara Almarcegui
Commissioner: Martí Perán
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POST-IT CITY

Itinerant Exhibition
CCCB | Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, SP – March 13 – May 25, 2008 / Lille3000, Lille, FR – March 13 – July 12, 2008 / MAC | Museo de Arte Contemporáneo, Santiago de Chile, CL – June 11 – August 8, 2009 / Centro Cultural Sao Paulo, BR – September 26 – November 29, 2009 / Espacio Casa de Cultura, Buenos Aires, AR – July 7 – August 26, 2010 / Espacio de Arte Contemporáneo, Montevideo, UY – October 5 – November 21, 2010 / Museo de Cádiz, SP – May 19 – July 3, 2011 / Centro Centro Palacio de Cibeles, Madrid, SP – September 22, 2011 – February 20, 2012

El concepto de Post-it City fue acuñado por Giovanni La Varra para designar “un dispositivo de funcionamiento de la ciudad contemporánea que concierne a las dinámicas de la vida colectiva fuera de los canales convencionales”. Los fenómenos susceptibles de acogerse a esta suerte de micro-categoría, apuntan directamente a los modos de ocupación temporal del espacio público para distintas actividades (comerciales, lúdicas, sexuales,…) de un modo ajeno a las previsiones impuestas por los códigos políticos subyacentes al urbanismo. Sobre esta base, iniciamos este proyecto de investigación y de archivo – interpretando el concepto de un modo conscientemente amplio – convencidos que, tras las situaciones post-it localizadas en contextos muy dispares, podrían desvelarse necesidades concretas que fracturan determinados contextos sociales y, al mismo tiempo, habilidades subjetivas en la tarea de reconquistar el espacio público frente a la presión institucional a la que está sometido. El resultado, abierto a distintas ampliaciones y correcciones, así lo confirma; pero el conjunto de materiales que aquí se recogen también pone de relieve distintos problemas y paradojas que afectan al talante general del proyecto. En este texto vamos a intentar reconocer estos problemas, así como a ordenarlos de tal modo que nuestra argumentación actúe como un primer balance autocrítico de toda esta aventura. La reflexión que proponemos se organiza en dos episodios.

En primer lugar, trataremos de acentuar la evidente relación entre el concepto Post-it City y las distintas apelaciones al urbanismo informal como estrategia de réplica a la ciudad planificada. El asunto es relativamente sencillo; pero lo importante quizás consista en reconocer que esta apología de la informalidad está estrechamente vinculada a las sociedades sobre-organizadas y opulentas y a su necesidad de encontrar modelos de prácticas antagonistas cuando no literalmente libres. En esta tesitura, habremos pues de calibrar la verdadera dimensión política de los fenómenos post-it en tanto que situaciones elocuentes de una subjetividad rebelde pero, de inmediato, se convierte en imperativa una nueva cuestión: la discutible legitimidad de esta fascinación por lo informal cuando estos mismos contextos sociales han multiplicado (y extendido) unas dinámicas de exclusión y marginación que, muy a menudo, promueven ocupaciones temporales del espacio público como mera alternativa de supervivencia; dicho de otro modo, a la primera posibilidad de encumbrar la idea de Post-it City como posible modelo de unas prácticas subjetivas de renovado potencial político, hay que añadir la obligación de analizar estas mismas prácticas en su calidad de signo explícito de una precariedad social. Todavía más escueto: asistimos a una progresiva y sigilosa identificación entre la libertad y la marginalidad, de modo que es ineludible idear mecanismos para rescatar a la primera y denunciar a la segunda. La idea de Post-it City no es más que una herramienta para ensayar esta exigencia.

Commissioners: Martí Perán
, Filippo Poli, Giovanni La Varra, Federico Zanfi
Coproduction: Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, Centre d’Art Santa Mònica. Generalitat de Catalunya
With the support of: Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX), Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación
With the collaboration of: Associació per la Cultura i l’Art Contemporani de Barcelona, Can Xalant
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